Lo que nadie te dice antes de comprarla

La primera vez que cambié la pasta térmica de mi portátil, sudé más yo que el procesador. Miedo a estropear algo, dudas con la cantidad, el típico caos. Con la Arctic MX-6 eso cambia bastante. La consistencia es buena, ni demasiado líquida ni espesa, se extiende sin dramas y no te obliga a ser precisísimo para que funcione bien.

Fíjate en el detalle que marca la diferencia: viene con el limpiador MX Cleaner incluido. Parece una tontería, pero si estás haciendo mantenimiento de verdad, limpiar los restos de la pasta anterior es el paso que casi todo el mundo saltaba porque el limpiador se compra aparte. Aquí ya va en el paquete.

El rendimiento, sin rodeos

Bajar entre 5 y 10 grados en idle y carga es lo habitual con este tipo de pasta de alta calidad. No te voy a prometer cifras exactas porque depende del disipador, del equipo y de cómo apliques. Lo que sí puedo decir es que en mi caso el ventilador dejó de dispararse tan seguido, que para mí es la prueba más honesta.

No contiene metal, así que no hay riesgo de cortocircuito si te pones un poco torpe. Para usuarios sin experiencia eso vale mucho.

¿A quién no le merece la pena? Si tienes un equipo de oficina básico que nunca se calienta o ya llevas la pasta de fábrica sin problemas, perfectamente puedes saltártela. Pero si noras que tu máquina tira de ventilador más de lo normal, nueve euros con limpiador incluido es una compra muy razonable.