Lo que notas nada más abrir el tubo

La consistencia es lo primero que llama la atención. No es ni demasiado líquida ni una pasta de cemento: se extiende bien, sin dramas, sin burbujas raras. La última vez que cambié la pasta a un portátil que bajaba el rendimiento a los diez minutos de uso, usé esta. El equipo bajó unos 12 grados en carga. No es magia, es que la pasta anterior llevaba tres años ahí puesta y ya no hacía nada.

Para quién tiene sentido de verdad

Mira, si nunca has abierto un ordenador y no piensas hacerlo, pasa de largo. Esto no es para ese perfil. Pero si cambias pasta tú mismo, si tienes una consola que ruge como una turbina, si montas tu propio PC o simplemente mantienes los equipos de casa, la MX-7 es una compra que no te va a dar problemas. No conduce electricidad (importante si te tiembla un poco el pulso al aplicarla) y dura bastante más que las pastas baratas de marca blanca.

Los 8 gramos dan para varias aplicaciones. No es un tubo de usar y tirar.

Mi reserva honesta

No hay precio de oferta aquí, y tampoco es la opción más barata del mercado. Si buscas algo para salir del paso una sola vez, quizá con un formato más pequeño tienes suficiente. Pero para quien toca hardware con cierta frecuencia, el formato de 8g a este precio tiene lógica.