Lo que me sorprendió al sacarla de la caja
Es pequeña. Más de lo que esperaba. La puse encima del escritorio y no roba espacio, algo que agradeces cuando tu mesa ya tiene más cosas de las que debería. La conexión Wi-Fi se configuró sin dramas desde el móvil, en menos de cinco minutos. Fíjate, que a veces estas cosas te comen media tarde.
El primer documento que imprimí salió bien. Nítido, sin manchas, el texto limpio. Para facturas, deberes del cole o esa receta que siempre acabas imprimiendo porque en pantalla no hay quien la siga, cumple perfectamente.
Para quién tiene sentido y para quién no
Si imprimes de forma ocasional, esto es tu impresora. Uso doméstico ligero, esporádico, sin exigencias de volumen. El escáner funciona, no es una maravilla pero hace su trabajo.
Ahora, la reserva honesta: el coste de los cartuchos. Con Canon siempre hay que hacer ese cálculo. La impresora en sí sale barata, pero si te pones a imprimir fotos o documentos a diario, los cartuchos te van a costar más que la máquina en pocos meses. Para mí eso es lo único que frena el entusiasmo.
A 42 euros, con Wi-Fi y escáner incluidos, es una compra que se entiende. No te va a cambiar la vida, pero tampoco te va a decepcionar si sabes bien para qué la quieres.