Lo que me sorprendió al encenderlo

Mira, yo tenía un Echo Dot de hace tres generaciones y el salto de sonido es real. No estamos hablando de un pitido de cocina. La primera vez que puse música mientras cocinaba, me giré a comprobar si había encendido algo más. Para una habitación pequeña o una cocina, cubre perfectamente sin esfuerzo.

El tamaño sigue siendo el de siempre, ese medio globo que cabe en cualquier rincón. Lo tengo en la mesita de noche y no ocupa ni molesta.

Lo que me reservo

Ahora bien, seamos honestas. El grave tiene cuerpo, pero si eres de las que escuchan música con exigencia, te va a quedar corto. Para podcasts, noticias, temporizadores y control de luces inteligentes, perfecto. Para sustituir un altavoz de verdad, no.

También viene con Acceso Anticipado a Alexa+, que suena bien en el papel. Fíjate que es una versión mejorada del asistente, con respuestas más conversacionales. En la práctica todavía se nota que está en rodaje.

¿Para quién tiene sentido?

Para quien quiere entrar al ecosistema de casa inteligente sin gastarse una fortuna, este Echo Dot hace el trabajo sin dramas. También para quien ya tiene uno antiguo y nota que el sonido le resulta pobre.

Si ya tienes la generación anterior y estás contento, la mejora no justifica el cambio por sí sola. Pero si partes de cero o de un modelo de hace tiempo, a 44,99 euros la propuesta es bastante razonable.