Lo que no esperas por este precio

Mira, cuando lo saqué de la caja no esperaba gran cosa. Caja fina, instrucciones escuetas, plástico blanco tirando a básico. Pero lo monté en diez minutos, lo enchufé, y perfectamente: el chorro de aire es constante y más generoso de lo que el tamaño sugiere. Los 40 cm de diámetro hacen su trabajo.

Lo uso en el dormitorio. En velocidad 1 apenas se escucha, que es lo que importa cuando intentas dormir con 30 grados. En velocidad 3 ya mueve aire de verdad, aunque el ruido sube. Nada insoportable, pero lo noto.

El detalle que más se agradece

La altura regulable hasta 118 cm es más útil de lo que parece. En el sofá lo bajo, en la mesa de trabajo lo subo. El cabezal inclinable también ayuda, porque puedes apuntar el aire justo donde quieres sin mover todo el aparato.

La oscilación de 90 grados cubre bien una habitación pequeña o un salón de tamaño normal. El cable de 1,4 metros es lo justo, así que piensa dónde está el enchufe antes de colocarlo.

A quién le encaja y a quién no

Si tienes un piso pequeño, buscas algo para el dormitorio o una habitación de invitados, y no quieres gastarte más de 25 euros, este Grunkel cumple sin dramas. Para mí, es una compra sensata.

Si necesitas mover aire en un salón grande o lo vas a tener encendido muchas horas seguidas en verano, quizás merece la pena subir un poco el presupuesto. No porque falle, sino porque hay modelos más robustos por poco más.