Lo que importa antes de comprarla

Ocho enchufes. Cuatro puertos USB, uno de ellos USB-C. Cable de dos metros. Protección contra sobretensión. Sobre el papel es exactamente lo que promete, y en la práctica también, que no siempre ocurre.

Mira, yo la compré porque tenía la regleta vieja sin ningún USB integrado y el ladrón de puertos ocupaba otro enchufe. Un problema tonto que esta pieza resuelve de golpe.

Qué me gusta y qué me reservo

El diseño es discreto, blanco, sin aspecto de cacharro barato aunque el precio no llega a 25 euros. Los ocho enchufes están bien espaciados: los cargadores con bloque gordo no se comen el de al lado, algo que con otras regletas es un drama constante.

El USB-C no carga rápido en sentido estricto, así que si tienes un portátil moderno que necesita 60W o más, olvídalo para eso. Para el móvil o unos auriculares, perfectamente.

La protección de sobretensión (3680W) da algo de tranquilidad, aunque tampoco te la juegues con equipos muy delicados sin un SAI.

Para quién tiene sentido

Para el escritorio de casa o la mesita de noche cargada de cacharros. Para quien mezcla enchufes europeos con USB sin querer más ladrones ocupando espacio. A 25 euros sin descuento no es un chollo espectacular, pero es precio justo para lo que hace. Si la pillaras con algo de rebaja, sería un sí claro sin pensarlo dos veces.