Lo que te engancha desde la primera página
Fíjate que yo empecé este libro un domingo sin ninguna expectativa especial. Lo tenía ahí, en la mesilla, desde hacía semanas. Y mira tú por dónde, no lo solté hasta la última página. Eso ya dice bastante.
Las niñas de Morningside tiene esa cosa que tienen los buenos libros de suspense con capas: una atmósfera densa, personajes que no son exactamente lo que parecen, y una tensión que va creciendo sin que te des cuenta. La prosa es limpia, sin florituras, y eso se agradece. No te pone a trabajar para entenderla, pero tampoco te subestima.
La ambientación es de las que se te pegan. Hay algo en Morningside, ese lugar donde transcurre la historia, que resulta inquietante de un modo muy concreto. No es un horror de portazos, es más bien la incomodidad de algo que no encaja.
A quién le merece la pena
Perfectamente para quien disfruta de la ficción literaria con pulso de thriller. Si te gustó El turno del escriba o cosas de ese estilo, aquí vas a estar cómoda.
Mi única reserva honesta: hay un tramo en el ecuador del libro donde el ritmo afloja un poco. No es un problema grave, pero si eres de las que necesita acción constante, ese punto puede hacerse algo largo.
A 17 euros está bien de precio para lo que es. No es un libro que vayas a prestar y recuperar fácilmente, de esos que la gente retiene sin querer. Tómalo como halago.