Lo que te da por ese precio

A 84 euros, lo primero que esperas es letra pequeña. Y la hay, pero menos de la que imaginas. Panel IPS de 27 pulgadas, resolución FHD, 144 Hz con overclock, 1 ms de respuesta según LG (en la práctica, los 5 ms GTG son el dato más realista). Compatible con G-Sync y FreeSync. HDR10, que a esta gama es más una etiqueta que una experiencia, seamos honestos.

El color es decente para gaming. No es un monitor de edición ni lo pretende. Pero para una partida nocturna, con las luces apagadas, el panel IPS se agradece frente a un TN de la misma franja de precio: los ángulos de visión aguantan, los negros no sangran demasiado.

A quién le recomiendo esto

Mira, si tienes una tarjeta gráfica de gama media-baja y quieres saltar de 60 Hz a 144 Hz sin gastarte doscientos euros, este LG tiene sentido. El salto se nota. Mucho. Especialmente en shooters o juegos de ritmo rápido.

Pero si ya tienes un setup serio, o juegas en 1440p, esto se te va a quedar corto rápido. La resolución FHD en 27 pulgadas empieza a verse justa cuando te acercas a la pantalla.

El detalle que me parece honesto: LG no infla el producto con promesas raras. El diseño morado es llamativo sin ser ridículo, y el crosshair y el FPS counter integrados son pequeños detalles que algunos valorarán más de lo que esperan.

Mi reserva real es que a 85 euros el stock vuela. Si lo ves disponible y encaja en tu caso, no lo pienses demasiado.