Lo que más me sorprendió al cogerlo

Es ligero. Más de lo que esperas cuando lo sacas de la caja. Pesa 99 gramos con la pila dentro, y eso se nota en la muñeca cuando llevas una hora larga de sesión. Fíjate que la mayoría de ratones gaming inalámbricos de este precio se sienten densos, casi pesados. Este no.

El sensor Hero 12K es el mismo que Logitech mete en ratones bastante más caros. Sin aceleración artificial, sin suavizado raro. El cursor va donde tú quieres, sin más historia.

La batería es lo que parece, y eso es mucho decir

Logitech promete 250 horas con una sola pila AA. Yo no me he puesto a cronometrar, pero llevo meses sin cambiarla. Una pila. De las normales. Nada de cables ni bases de carga que perder.

El receptor USB nano ocupa prácticamente nada en el portátil, y la conexión Lightspeed va fluida. No he notado ningún micro-corte ni lag perceptible jugando.

Mi reserva honesta: los clics laterales son algo ruidosos para gustos muy exigentes, y el diseño es bastante neutro, sin grandes alardes. Si buscas algo llamativo o con RGB, mira a otro lado.

A quién le digo que lo compre

A cualquiera que juegue de forma habitual y no quiera gastarse 60 euros para tener un buen sensor inalámbrico. También a quien trabaja en portátil y quiere un ratón cómodo sin cable que le funcione bien para todo. A 26 euros, la relación calidad-precio es difícil de rebatir.