Lo que hace bien desde el primer minuto

Mira, la gracia de este cacharro es exactamente esa: meter la SIM de cualquier operador y tener red en casa sin más historia. Lo probé en una casa de campo donde el ADSL era una quimera y el técnico tardaba semanas. Enchufas, insertas la tarjeta, esperas dos minutos. Listo. Para esa situación concreta, vale su peso en oro.

Las cuatro antenas no son decorativas. La cobertura se nota en pisos medianos, llega sin grandes muertos de señal a habitaciones que suelen quedar rezagadas. Hasta 32 dispositivos conectados en teoría, aunque con muchos a la vez la velocidad se reparte, claro.

Donde hay que ser honesta

Los 300 Mbps son el techo teórico del WiFi interno, no de la conexión 4G. La velocidad real depende completamente de tu operador y de la cobertura móvil en tu zona. Si en ese sitio el 4G va flojo, el router no hace milagros.

Tampoco es para quien necesita un router potente con configuración avanzada, VPN o control parental serio. La interfaz es básica. Funcional, pero básica.

Para quién tiene sentido

Para una segunda residencia, una oficina provisional, un local que espera la fibra o cualquier sitio donde el cable no llega todavía. A menos de 29 euros, la propuesta es razonable. Si tu situación encaja con alguna de esas, difícilmente te arrepentirás. Si buscas tu router principal en un piso con fibra, mira otro lado.