Lo que encontré dentro de la caja
Por menos de 6 euros llega un jeringazo de 3.5g de pasta térmica más un kit con espátula y paños de limpieza. Para quien no lo sepa, 3.5g da para varias aplicaciones, no es de esas que aprietas una vez y adiós. El conjunto llegó bien sellado, sin misterios.
La textura es densa pero manejable. No se escurre, no es acuosa. La primera vez que la usé fue en un portátil viejo que estaba llegando a los 95 grados en carga, lo cual ya es preocupante. Después de limpiar la vieja pasta reseca y aplicar esta, las temperaturas bajaron unos 12 grados. No es magia, es simplemente que la pasta vieja ya no hacía nada.
A quién le sirve y a quién no
Si eres el tipo de persona que monta y desmonta equipos con frecuencia, esto no va a sorprenderte. Hay pastas más técnicas, con mejores conductividades medidas en papel. Pero para el usuario medio que quiere renovar la pasta de su PC de escritorio o su portátil sin gastarse 20 euros en una marca premium, aquí tiene todo lo necesario sin complicaciones.
Mi reserva honesta: la marca no está claramente identificada, así que no esperes soporte técnico ni datos de conductividad térmica certificados. Para un overclocker serio, eso importa. Para el resto, perfectamente funcional.