Lo que notas desde el primer uso

El olor es el primer aviso de que no es un líquido cualquiera. Más químico que los genéricos de gasolinera, pero tampoco agresivo. Lo eché por primera vez en octubre, con las primeras lluvias serias, y fíjate: el agua se va del cristal con una rapidez que no estaba acostumbrada a ver. No es magia, es el componente hidrofóbico haciendo su trabajo. A más de 60 km/h casi ni necesitas los limpias.

Para mí, eso solo ya justifica el precio. Ocho euros por cinco litros da para prácticamente todo el año si no lo mezclas demasiado diluido.

Donde flojea un poco

La promesa antimosquitos es lo que más me genera dudas. En verano lo usé varias veces después de autopista y limpia bien, sí, pero no mejor que otros productos específicos para eso. Tampoco peor. Digamos que es una función decente, no su punto fuerte.

Otra cosa: el envase de cinco litros es práctico si tienes dónde guardarlo en el garaje. Si vives en piso sin trastero, puede ser un estorbo.

A quién se lo recomendaría

Si conduces a diario, especialmente en zonas con lluvias frecuentes o mucho insecto en verano, este Rain-X es una compra sensata. El efecto hidrofóbico es real y se nota en carretera. Si usas el coche solo el fin de semana para recados cortos, probablemente con un limpiaparabrisas básico tienes suficiente y cinco litros se te van a quedar ahí para siempre.