Lo que me enganchó desde el primer día

La primera vez que lo enchufé pensé que se había quedado a medias. Es tan pequeño que apenas sobresale del puerto. Perfectamente diseñado para dejarlo puesto sin miedo a romperlo con un golpe de bolsa. Eso, para mí, ya es un punto a favor que no tiene precio.

Luego lo llené de archivos de trabajo, unos 40 GB de golpe, y la transferencia fue bastante rápida para lo que cuesta. No es un SSD externo, claro, pero 300 MB/s teóricos se notan cuando vienes de pendrives de otra generación.

A quién le va bien y a quién no

Si lo que buscas es ampliar el almacenamiento de un portátil fino, de esos que tienen los puertos justos, este es tu pendrive. También funciona genial en Smart TVs o consolas para guardar series o juegos ligeros.

Ahora bien: si necesitas hacer copias de seguridad de fotos en RAW o mover archivos enormes a diario, la velocidad de escritura real se queda algo por debajo de las expectativas. Es el punto flaco que no te van a contar en la caja.

El detalle que importa

A 15 euros, la relación capacidad-tamaño-precio es difícil de batir en su categoría. No hay descuento llamativo ahora mismo, pero su precio base ya es bastante ajustado para ser SanDisk y USB 3.2. Es uno de los más vendidos en Amazon España por algo: no falla, no da problemas y no lo pierdes porque no te lo sacas del portátil.