Lo que se nota nada más sacarlo de la caja
El tacto metálico es lo primero que te llama la atención. No es el típico pendrive de plástico que parece que se va a romper si lo metes en el bolso con las llaves. Este pesa un poco, tiene cuerpo. Mira tú por dónde, eso da confianza antes incluso de conectarlo.
Lo enchufé para pasar una carpeta de vídeos en bruto, cosa de 14 GB. Con otros pendrives de los de toda la vida me levantaba a por agua. Aquí la barra voló. Los 400 MB/s de lectura no son marketing vacío, se notan en el día a día cuando mueves cosas grandes.
A quién le vale y a quién no
Si solo usas el pendrive para guardar PDFs o fotos sueltas, perfectamente puedes seguir con lo que tienes. Este no es tu producto.
Pero si editas vídeo, trabajas con copias de seguridad pesadas o simplemente te desespera esperar, aquí la diferencia es real. La velocidad de escritura, eso sí, no llega a los niveles de lectura, cosa que conviene saber antes de comprar.
Incluye software de protección con contraseña y recuperación de archivos (RescuePRO Deluxe), que la mayoría no usa pero que un día puede salvar la tarde a alguien.
Mi reserva honesta
El precio ronda los 17 euros para 128 GB. No es el más barato del mercado. Hay opciones más económicas que funcionan bien para uso ligero. La diferencia está en la velocidad y el acabado, y eso depende de si tu caso de uso lo justifica. Para mí, lo justifica. Pero que cada cual lo valore.