Un color que o te convence o no te convence
El Chroma Teal es ese verde petróleo tirando a turquesa que Sony ha metido en su colección Chroma. Fíjate, cuando lo sacas de la caja el acabado sorprende: no es el plástico mate aburrido de los mandos genéricos. Tiene un tacto ligeramente texturizado en los grips que se agradece después de una hora larga de juego. Lo cogí una tarde para una sesión de Dead Space y no se me fue de la mano ni una vez.
El mando en sí es el DualSense de siempre, lo que significa gatillos adaptativos, vibración háptica y batería que dura lo que dura (no mucho más de lo que ya sabes). No hay mejora técnica respecto al estándar. Es solo cosmética, y eso hay que tenerlo claro antes de gastarse el dinero.
A quién le merece la pena de verdad
Si ya tienes un DualSense funcionando perfectamente, este no te aporta nada nuevo en el juego. Ninguna sorpresa ahí. Pero si necesitas un segundo mando para partidas con alguien en casa, o el tuyo ya tiene las palancas bailando, entonces el Chroma Teal es una excusa perfectamente razonable para renovar con algo de personalidad.
También lo veo como regalo para alguien que cuida mucho el setup. De esos que coordinan el mando con la carcasa de la consola. Para esa persona, este color específico es difícil de encontrar fuera de ediciones limitadas.
El precio ronda los 64 euros, que es el estándar del DualSense. No hay descuento, pero tampoco sobreprecio por la edición especial. Para lo que es, entra justo.