Lo que notas nada más ponértelas

El sello es blando, casi esponjoso. La primera vez que las ajusté pensé que no iban a sellar bien, porque no sentía esa presión habitual. Pero sellan. Perfectamente, además. Llevan un sistema de ajuste en la nariz que se adapta sin herramientas y sin drama, y eso marca la diferencia si tienes la cara un poco asimétrica, como casi todo el mundo.

El antivaho funciona de verdad durante la primera temporada. Luego va bajando un poco, como en todas. Ojo con frotarlas por dentro, que lo destroza.

A quién le merece la pena

Son para quien nada entre dos y cuatro veces por semana y busca algo fiable sin gastarse una fortuna. Para el nadador ocasional que quiere estrenarse con buen material. Y para quien ya tuvo gafas baratas y sabe que el ahorro de tres euros en piscina no vale la pena.

La verdad es que no las recomendaría a alguien que compite o que pasa horas largas entrenando a tope. Ahí ya el campo se abre hacia modelos con más ajuste fino.

Lo que no me convence del todo

La correa es funcional pero un poco rígida al principio. Cuesta manejarla con las manos mojadas hasta que le coges el truco. Nada grave, pero lo digo porque lo noté.

A 16 euros son una compra sólida. Sin florituras, sin promesas exageradas. Simplemente gafas que hacen lo que tienen que hacer sin dejarte marcas de presentable hasta la cena.