Lo que notas nada más abrirla

El primer día que la usé, llené la Super Sparrow con agua fría del grifo a las ocho de la mañana. A las dos del mediodía, el agua seguía fría. No frappé de cafetería, pero fría de verdad. Para una botella de 17 euros, eso ya es decir algo.

El acero inoxidable doble pared hace su trabajo sin dramatismos. No suda por fuera, así que no mancha el fondo de la bolsa. Y no deja ese regusto metálico que arruina el agua en otras botellas más baratas. Eso, para mí, es el detalle que más importa en el día a día.

Para quién es y para quién no

Si tienes niños que pierden todo, la tapa de boca estándar es más fácil de limpiar a fondo que las de pajita. Y el tamaño de 500 ml no pesa cuando está llena. Eso cuenta.

Ahora bien, si buscas algo para trail o deportes de intensidad donde necesitas beber sin parar y sin mirar, la boca estándar puede ser un poco incómoda. Para eso existen otros diseños.

Mi reserva honesta: la tapa podría apretar un poco más. No gotea, pero cuando agitas la mochila con fuerza da la sensación de que preferiría que no lo hicieras.

El veredicto sin adornos

Para la oficina, el cole, el gym o el turismo urbano, esta botella cumple con nota. A menos de 18 euros, el acabado sorprende. No es la botella de tu vida, pero tampoco necesita serlo para justificar el precio.