Lo que te entra por los ojos primero
La pantallita. Es lo primero que ves cuando lo sacas de la caja y lo que te hace pensar: bueno, esto es diferente. Una pequeña pantalla digital integrada en el disipador que te muestra la temperatura de la CPU sin que tengas que abrir HWMonitor ni nada parecido. Para mí eso tiene un valor real, especialmente si montas el PC, lo cierras y no quieres estar abriendo software cada vez que el ventilador sube un poco de revoluciones.
El chasis es doble torre, acabado negro mate, con dos ventiladores incluidos. La construcción se siente sólida, sin ese plástico blando que te da mala espina en cuanto lo tocas. Compatible con AM4, AM5 y los últimos Intel LGA1851 y 1700, así que no te va a dejar tirado si cambias de plataforma pronto.
A quién le merece la pena y a quién no
Si tienes un procesador de gama media-alta y no quieres gastarte el dinero de una refrigeración líquida, este disipador tiene mucho sentido. La doble torre refrigera bien, la pantalla aporta algo útil de verdad, y el precio ronda los 33 euros, que para lo que ofrece es bastante razonable.
Ahora, si tu caja tiene poca altura o el espacio junto a las memorias RAM es justo, comprueba las medidas antes. Las torres dobles no son para todos los setups. Y si ya tienes un disipador de tower decente funcionando, el salto puede no justificarse solo por la pantalla.