Lo que hace, sin florituras

Es un switch. Cinco puertos gigabit, plug and play, sin configuración, sin ventilador. Lo enchufas, conectas los cables y listo. No hay app, no hay cuenta que crear, no hay firmware que actualizar. Para mí eso ya vale casi todo el precio.

El cacharro es pequeño de verdad, cabe en la palma de la mano. Lo tengo metido detrás del mueble de la tele junto al decodificador y no ocupa nada. El LED de cada puerto parpadea en verde cuando hay conexión activa, discreto, sin llamar la atención.

Dónde marca la diferencia

Mi caso concreto: un solo cable ethernet llega al salón desde el router. Con el LS1005G reparto esa conexión entre la Smart TV, el ordenador de sobremesa y la consola, todos por cable, sin pasar por el wifi. La diferencia en estabilidad se nota, sobre todo en las videollamadas largas.

Lo que sí conviene saber: esto no es un router, no crea red nueva ni gestiona nada. Si tu problema es la cobertura wifi, no te va a ayudar. Es solo para multiplicar puertos ethernet donde ya tienes uno.

¿A quién le recomiendo esto?

A cualquiera que tenga un solo puerto libre cerca del televisor o del escritorio y necesite conectar varios dispositivos por cable. También a quien monta una red doméstica sencilla sin querer gastar más de lo necesario.

A menos de diez euros, la relación precio-utilidad es difícil de batir. No es el switch más robusto del mercado, perfectamente lo sé, pero para uso doméstico hace su trabajo sin quejarse.