Lo que tienes en la mano por 153€

Una pantalla AMOLED FHD+ de 6,77 pulgadas a este precio es un dato que cuesta ignorar. La experiencia visual en el día a día es notablemente mejor que la de los LCD que todavía pueblan esta franja de mercado. A eso súmale 256 GB de almacenamiento y 8 GB de RAM: no tendrás que borrar fotos cada dos semanas ni sufrir con apps que se cierran solas en segundo plano.

La batería de 6000 mAh es, posiblemente, el argumento más sólido del equipo. En uso moderado se llega cómodamente a día y medio, a veces dos. Eso reemplaza directamente esa ansiedad de buscar enchufe a media tarde.

El procesador: la letra pequeña

El MediaTek Helio G100-Ultra suena potente, pero en la práctica se sitúa por debajo de un Snapdragon 6 Gen 1 o un Dimensity 7050, que aparecen en rivales directos a precio similar. Para redes sociales, streaming y fotografía casual va bien. Para gaming exigente o multitarea intensa, empieza a notar la presión.

Esta es, por cierto, una debilidad de segmento: en gama media-baja, el nombre del chip importa menos que su generación real. Hay que mirar benchmarks, no marketing.

La cámara de 108 MP vista de cerca

El número impresiona. La realidad es que un sensor grande con píxeles pequeños en iluminación difícil produce resultados irregulares. De día, las fotos son perfectamente compartibles. De noche, el software tiene que trabajar mucho y los resultados dependen del pulso. No es un punto débil grave, pero tampoco el motivo por el que comprar este móvil.

A 153€ con garantía española, el Redmi Note 15 se amortiza rápido si vienes de un terminal con 64 GB o pantalla LCD. Si ya tienes algo con Snapdragon 6 Gen 1, el salto no justifica el gasto.