Lo que te engancha nada más ponértela

La pantalla AMOLED de 1,74 pulgadas es lo primero que te llama la atención. Grande para ser una banda, con colores que se ven bien incluso con sol directo. El primer día que salí a correr con ella, el GNSS tardó unos segundos en enganchar señal, pero la ruta quedó registrada con bastante precisión. Para quien no quiere llevar el móvil encima en el parque, eso vale mucho.

La batería aguanta. Xiaomi promete 21 días y, con uso normal, me acerco a eso perfectamente. No tengo que estar pendiente de cargarla cada dos días como con otros gadgets.

Donde me genera alguna duda

El algoritmo de sueño mejorado es la gran promesa del 10 Pro respecto a versiones anteriores. La verdad es que los datos de fases parecen coherentes, aunque si eres muy exigente con la precisión del sueño, ninguna pulsera de este precio va a sustituir algo más serio.

Otra cosa: 150 deportes en el catálogo suenan muy bien, pero los modos más específicos son bastante básicos en detalle. Para natación o ciclismo casual, bien. Para entrenamientos estructurados, se queda corto.

¿A quién le encaja?

A alguien que quiere control básico de actividad, sueño y GPS sin gastar lo que vale un smartwatch de gama media. A 44 euros, la relación con lo que ofrece es difícil de rebatir. Si buscas métricas avanzadas o integración profunda con apps de entrenamiento, mira más arriba en precio.