Lo que tienes entre manos

Veinticuatro paños de 30 por 40 centímetros, varios colores para no mezclar el del baño con el del coche, y un precio que ronda los siete euros. La primera vez que abrí el paquete pensé que serían de esos trapos finísimos que apenas absorben nada. Me equivocaba a medias.

Para limpiar el salpicadero o dar el último pase a la carrocería después de lavar el coche, funcionan perfectamente. No dejan pelusa, no rayan, y el acabado queda limpio. Los uso también en la cocina para secar encimeras y ahí es donde más los agradezco, porque absorben bastante para lo que cuestan.

La reserva honesta que nadie te cuenta

El problema llega con el tiempo. Después de varios lavados, algunos paños empiezan a soltar hebras por los bordes. No todos, pero pasa. Si los metes en la lavadora a más de 40 grados o con suavizante, el proceso se acelera. Hay que tratarlos con un poco de mimo si quieres que duren.

Para pulir superficies delicadas o usar con productos químicos fuertes, yo cogería algo de más calidad. Pero para el uso del día a día, el pack de 24 tiene una lógica aplastante: aunque se estropeen cuatro o cinco, te quedan veinte. Y a este precio, la ecuación sale.

Le vienen bien a quien limpia mucho y no quiere estar pendiente de si mancha o gasta el paño. A quien busca algo para detallar el coche a fondo cada fin de semana, igual le pide más de lo que puede dar.