Lo que me convenció para probarlo
El parasol de siempre, el de acordeón plateado, lleva años siendo lo mismo: lo pones, se cae, lo recoges del suelo, suspiras. Este Mulor tiene una barra de soporte rígida y gira 360 grados, así que se adapta al parabrisas sin que tengas que estar haciendo encaje de bolillos cada mañana. Eso me llamó la atención.
La primera semana lo usé aparcando de cara al sur, pleno julio. Al volver al coche, el volante seguía siendo tocable. No fresco, ojo, pero tocable. Para mí eso ya justifica los menos de veinte euros.
Lo bueno y lo que hay que saber antes de comprarlo
Se pliega en un gesto. Literalmente uno. Eso parece una tontería hasta que has tenido parasoles que necesitan un manual. La rotación ayuda bastante cuando el coche no está perfectamente orientado al sol, que es casi siempre.
Reserva honesta: el ajuste de la barra es firme pero no es acero alemán. En coches con parabrisas muy curvado puede quedar algo separado en los extremos, y ahí entra más luz de la que debería. No es un drama, pero conviene saberlo.
A quién le recomiendo esto: a cualquiera que aparque habitualmente al sol y esté harto de perder el parasol por el maletero o de que se le caiga cada dos por tres. A quién no: si buscas algo para una furgoneta grande o un cristal muy panorámico, mira otras opciones antes.