Qué reemplaza y para quién tiene sentido

Este iPad es la opción cuando tu portátil viejo ya no arranca, tu móvil se queda corto para leer o ver vídeo, o simplemente quieres una pantalla grande y ligera sin gastar 600 euros. El chip A16 es el mismo que llevaba el iPhone 14 Pro: más que suficiente para todo lo que va a hacer la mayoría de gente durante los próximos cuatro o cinco años. Eso es exactamente lo que justifica el precio.

Pros y contras honestos

Lo bueno de verdad: la pantalla Liquid Retina de 11 pulgadas es cómoda de usar, las cámaras de 12 Mpx funcionan bien para videollamadas, y la autonomía de un día completo no es marketing, se cumple con uso normal. Los 128 GB de base ya no son una trampa como antes.

El problema gordo: sin el Magic Keyboard o el Apple Pencil, el iPad es básicamente un consumidor de contenido caro. Esos accesorios no están incluidos y juntos pueden costar tanto como el propio tablet. Si los necesitas, el presupuesto real no es 349 euros.

Una debilidad del segmento que nadie menciona suficiente: iPadOS sigue sin ser un sistema operativo de escritorio. Para trabajo intensivo con archivos, multitarea real o aplicaciones profesionales, las limitaciones del sistema aparecen antes que las del hardware.

¿En cuánto tiempo lo amortizas?

Si sustituyes un portátil de segunda mano que iba a costar 300 euros o pagas una tablet Android de gama alta equivalente, el salto de precio es pequeño y la vida útil bastante mayor. Para uso mixto de estudio, consumo y trabajo ligero, tres años de uso diario lo dejan en menos de 10 euros al mes. Eso es razonable.

Si buscas reemplazar un ordenador de trabajo real, este iPad no es la herramienta. No por el chip, sino por el sistema.