Lo que notas nada más ponértelas

El primer día que las usé esperaba el ritual de siempre: ajustar, aflojar, volver a ajustar, salir del agua con marcas de ventosa en la cara. Pues mira, nada de eso. El sistema de triple ajuste del puente nasal es de los más intuitivos que he visto en este precio. Eliges talla de montura, encaja, y listo. No hay misterio.

El sellado es bueno, sin más. No compite con gafas de competición de 40 euros, pero para quién hace sus largos tres veces por semana, aguanta perfectamente.

A quién le van bien y a quién no

Son gafas de piscina municipal, de entrenamiento tranquilo, de aprender a nadar. Si buscas visión panorámica o cristales espejados para sentirte profesional, aquí no es. El campo de visión es correcto pero justo.

Lo que sí me genera algo de reserva: la correa. Funciona, pero con el tiempo pierde elasticidad antes de lo que me gustaría. No es un drama si las cuidas y las aclaras bien después de cada uso, pero hay que saberlo.

El precio lo cambia todo

Fíjate, a 12 euros la conversación es muy distinta. No les pido lo que le pediría a unas Speedo de gama alta. Les pido que no se me llene de agua el ojo izquierdo a mitad de largo, y eso lo cumplen. Para iniciarse, para tener un recambio, o para los que las pierden con facilidad (sin juzgar), son una compra sensata.