Lo que tiene a favor
A ver, once euros es casi nada. Por ese precio, el Quickstop Family entra en la categoría de esos juegos que metes en la bolsa del viaje sin pensártelo dos veces, o que regalas cuando no tienes ni idea de qué comprar y el presupuesto aprieta. El formato rápido y competitivo funciona bien con familias que tienen niños de edad media, ese tramo entre los 7 y los 12 años donde ya les va la marcha pero la paciencia no es su fuerte.
La mecánica de reacción y velocidad es lo que engancha en estos juegos. Fíjate que en cuanto pones una baraja o unas cartas con tiempo límite encima de la mesa, hasta el adulto más escéptico acaba protestando cuando pierde.
La reserva que tengo
El problema con juegos así, y lo digo con conocimiento de causa, es la vida útil. Son divertidos las primeras veces, muy divertidos incluso. Pero la rejugabilidad depende casi todo de con quién juegues, no tanto del juego en sí. Si tu familia es de las que repite mecánicas sin aburrirse, perfecto. Si buscas algo con profundidad o variedad de modos, esto se queda corto.
También me falta información concreta del fabricante sobre materiales y edades recomendadas, lo cual me genera algo de ruido.
Para quién tiene sentido
Para regalar sin complicarse. Para llevar de viaje o a una cena con amigos ocasionales. A once euros, el riesgo es mínimo y la sorpresa puede ser buena. Pero si ya tienes juegos de reacción en casa, este no añade nada nuevo a la colección.