Lo que nadie te dice antes de comprarlo

Mira tú por dónde, CD Projekt Red consiguió meter uno de los juegos más grandes de la historia en una consola que cabe en un bolso. Y funciona. No de forma perfecta, ojo, pero funciona.

Recuerdo la primera vez que vi Skellige en la pantalla pequeña de la Switch, en modo portátil, sentada en un tren. La niebla sobre el mar, los acantilados. La resolución baja bastante respecto al PC o consolas de sobremesa, perfectamente visible, pero si eres de los que se fija en cada pixel vas a sufrir un poco. Dicho esto: la experiencia de juego, la historia, el peso de cada decisión, todo eso está intacto.

A quién le merece la pena de verdad

Si ya tienes el juego en PS4, PS5 o PC, no te añade nada especial. Pero si tu vida pasa mucho por el transporte público, los viajes o el sofá mientras alguien ve la tele, esta versión tiene un valor que las otras no pueden darte: la portabilidad.

La versión de Switch incluye todos los DLC, incluso Corazones de Piedra y Sangre y Vino. Eso a 44,85€ es mucho juego por el dinero, sin trampa.

Mi reserva honesta es la carga de los tiempos. Algunos son más largos de lo que me gustaría. Y en zonas muy abiertas se nota la exigencia al hardware. No es un problema grave, pero existe.

Para quien no lo ha jugado nunca y tiene Switch, es una compra sólida. Para el resto, depende de cuánto valores tenerlo en el bolsillo.