Lo que te llevas por 16 euros

Mira, la figura mide 15 cm, que para un niño de 3 años es el tamaño perfecto: ni tan pequeña que se pierda debajo del sofá cada cinco minutos, ni tan grande que no quepa en la mochila. Everest viene con su moto de nieve incluida, lista para recrear las misiones de montaña sin necesidad de comprar nada aparte. Eso se agradece, porque con otros sets de la misma línea siempre acabas comprando piezas sueltas.

La calidad del plástico es decente. No es el juguete que vas a guardar como reliquia, pero aguanta bien el trato de un niño pequeño: caídas, mordiscos exploratorios, el lavado rápido con bayeta. Los colores son fieles a la serie, cosa que los fans más exigentes (que a veces tienen 4 años) notan perfectamente.

A quién le conviene y a quién no

Para regalo de cumpleaños de un fan de la Patrulla, funciona muy bien. El precio ronda lo justo para ese tipo de detalle sin pasarse. Si el niño ya tiene la figura de Everest de otra colección, aquí viene el problema: es probable que la moto sea lo único que sume, y para eso igual no merece tanto.

Mi reserva honesta es que la moto no tiene mecanismo móvil real, las ruedas giran pero poco más. Para un niño de 3 a 5 años eso no importa demasiado. A partir de los 6, quizás ya pide algo con más chicha.

Si tu peque lleva semanas pidiendo a Everest, este es un sí claro.