Lo que notas nada más abrir la caja

El color sale desde la primera pasada. Sin frotar, sin insistir. Eso que parece obvio no lo es: hay ceras baratas que parecen aplicarte cera de fregar el suelo antes que pigmento. Las Plastidecor no. Mi sobrina de seis años pintó un dinosaurio entero en un viaje en tren y llegó al destino con el papel saturado de color y las ceras prácticamente intactas. Eso me dijo bastante.

El formato pack doble tiene lógica pura de vida real: una caja para el cole, otra en casa. Sin dramas de "mamá, me he dejado las ceras". A 7,78 euros los dos paquetes, la ecuación es bastante razonable.

Lo que no te van a contar en la ficha de producto

Son ceras gruesas, pensadas para manos pequeñas que todavía no controlan la presión. Eso es una ventaja enorme para niños de preescolar e inicio de primaria. Para un crío de diez años que ya quiere hacer sombreados finos, puede quedarse corto.

La paleta de 24 colores está bien surtida, con suficientes tonos intermedios para no frustrarse. Fíjate que incluye varios verdes y azules diferenciados, que es donde suelen escatimar las marcas blancas.

Mi única reserva honesta: la caja de cartón no es la más resistente del mundo. Si el niño tiene costumbre de tirar la mochila al suelo como si fuera un saco, igual en dos semanas el envase ya tiene su historia. Las ceras en sí, perfectamente. La caja, ya veremos.