Lo que no ha cambiado (y es bueno)
Plastidecor lleva décadas en las mochilas escolares de medio país y no es casualidad. La cera tiene una consistencia firme, no mancha los dedos con solo mirarla, y aguanta la presión de una mano infantil sin partirse a los dos minutos. Eso último, para mí, lo es casi todo. Porque la frustración de un niño con la cera rota es inmediata y bastante ruidosa.
El otro día mi sobrina de cinco años estuvo coloreando un libro enorme de mandalas durante casi una hora seguida. Sin accidentes, sin llanto, sin ceras por el suelo. Los colores cubrían bien, uniformes, sin esa textura granulada que tienen algunas marcas blancas.
Lo que sí debes saber antes de comprar
Son 36 colores por menos de ocho euros. La relación cantidad-precio es bastante decente para lo que ofrecen. No son las ceras más blandas del mercado, así que si buscas algo para técnicas más expresivas o mezcla de color tipo acuarela, estas no son tu opción. Están pensadas para colorear limpio y ordenado, lo escolar de toda la vida.
También te digo: la caja de cartón es mejorable. Se deteriora rápido si el niño no tiene cuidado, y casi ninguno lo tiene. Perfectamente podrías pasarlas a una caja con tapa desde el principio y ahorrarte el disgusto.
Para el cole, para casa, para un regalo de cumpleaños sin complicaciones: funcionan. Para un artista en ciernes que quiere experimentar texturas, buscaría otra cosa.