Lo que notas nada más sacarla del bolso

Es pequeña. Doblada cabe en el bolsillo lateral de cualquier mochila sin drama, y eso ya es mucho decir. La primera vez que la usé fue después de una clase de spinning bastante intensa, y lo que me sorprendió fue la velocidad con la que absorbe. No es como las toallas de algodón de toda la vida, que se empapan y se quedan ahí, pesadas. Esta seca, y encima se seca ella sola en un rato.

El tacto es suave, aunque si eres de piel muy sensible puede que al principio notes esa textura ligeramente aterciopelada de la microfibra. A mí me tardó dos o tres usos en parecerme completamente natural.

A quién le recomendaría esta toalla

Si vas al gimnasio más de dos veces por semana y odias cargar con bulto, esta es tu toalla. También para playa o piscina cuando viajas con equipaje de mano. Fíjate que a casi 20 euros no es el chollo del siglo, pero tampoco es un disparo al aire.

Mi reserva honesta es la durabilidad a largo plazo. La mía lleva unos cinco meses y sigue bien, pero aún no puedo decirte cómo se porta pasado el año con lavados frecuentes. Eso pesa.

Para quien busca algo compacto, funcional y ya, sin complicarse la vida, perfectamente puede ser la compra correcta. Para quien espera el grosor de una toalla de hotel, mejor que siga buscando.