Lo que me enganchó desde el principio

La forma quelada marca la diferencia, y aquí se nota. Con el óxido de magnesio clásico yo acababa con el estómago revuelto a la hora de comer. Con este, nada. Lo tomo por la noche con un vaso de agua y punto. Sin molestias, sin ese ruido intestinal que te hace arrepentirte.

Dos meses de suministro por menos de veinte euros. Para mí eso ya es un argumento serio antes de abrir el bote.

Lo que me parece honesto decirte

El magnesio no te va a cambiar la vida de un día para otro. Si esperas un efecto drástico en 72 horas, te vas a llevar un chasco. Lo que yo noté, con calma, fue que dormía un poco más seguido y que las contracturas de hombros bajaban un punto. Nada espectacular en frío, pero cuando lo dejé una semana por despiste, volví a notar la diferencia.

La dosis es de 300 mg de magnesio elemental al día, repartida en tres cápsulas. Tres cápsulas es más de lo que me apetece recordar cada noche, la verdad. Ahí está mi pequeña reserva: el protocolo de toma requiere algo de constancia y organización.

A quién le recomiendo esto

Perfectamente válido si tienes el estómago sensible y has descartado otras formas de magnesio. También si eres vegano, porque las cápsulas pasan ese filtro sin problema. Si buscas algo puntual para un mes suelto, el formato de 180 cápsulas igual te sobra. Pero si lo vas a incorporar a tu rutina, el precio por dosis es difícil de batir.