Lo primero que notas al abrirlo

Las pegatinas tienen un tacto distinto. No ese papel fino que se rompe al segundo intento de despegarlas: aquí hay cuerpo, un relieve suave que los dedos pequeños agradecen. Mi sobrina de cuatro años tardó exactamente cero segundos en lanzarse a por el libro del océano, que es el más vistoso de los cuatro.

El pack incluye cuerpo humano, océano, insectos y granja. Cuatro mundos distintos, lo que significa que no hay dos tardes iguales. Eso, para un niño con poca paciencia para repetir, es mucho decir.

Lo que me gusta y lo que reservo

La reutilización funciona mejor de lo que esperaba. Después de varias sesiones, las pegatinas siguen pegando sin dejar marca en el libro. No todas aguantan igual, las más pequeñas pierden adherencia antes, pero la mayoría se comportan bien.

Mi reserva honesta: las instrucciones son escuetas y el nivel de detalle de algunos dibujos puede quedarse corto para niños de cinco o seis años que ya buscan algo más complejo. Para los de dos a cuatro años, perfectamente.

¿A quién le digo que lo compre?

A quien busca un regalo por menos de 15 euros que no parezca de relleno. A madres y padres con niños en esa franja de dos a cinco años que necesitan actividad tranquila para momentos concretos: viaje, consulta del médico, tarde de lluvia. No es un juguete que dure años, pero da mucho más juego del que promete el precio.