Veinte euros por un SSD: hay que verlo para creerlo
Mira, cuando vi este precio por primera vez pensé que faltaba un dígito. Menos de 20€ por un SSD de 256 GB con interfaz SATA III. Intenso es una marca alemana que no hace ruido en revistas especializadas, pero perfectamente podría estar en el cajón de tu sobremesa sin que nadie se queje.
Lo probé en un portátil viejo con disco duro mecánico que tardaba tres minutos en arrancar Windows. Con este Intenso dentro, arrancaba en menos de treinta segundos. El cambio es brutal, fíjate, y no tiene nada que ver con la marca: es que cualquier SSD hace ese milagro comparado con un HDD de 2012.
Para quién tiene sentido y para quién no
Este disco encaja bien en un par de situaciones concretas: darle segunda vida a un portátil antiguo, o montar una unidad de almacenamiento secundario sin gastarte una fortuna. Para esos casos, perfectamente.
Ahora, si lo que buscas es un disco principal para un equipo de trabajo donde guardas proyectos grandes o editas vídeo, aquí la cosa cambia. Las velocidades no están certificadas con datos propios de Intenso en la ficha, y en usos intensivos los SSD baratos pueden mostrar caídas de rendimiento con el tiempo. No es un drama, pero conviene saberlo.
La reserva honesta: la garantía y el soporte postventa de marcas así suelen ser más lentos que con marcas como Samsung o Crucial. Si el disco falla al año, reclamarlo puede ser una pequeña odisea.
Pero por 20€ para revivir un cacharro... es difícil encontrar mejor destino para ese billete.