Lo que te encuentras al abrirlo
La primera impresión es la de siempre con los mandos baratos: plástico ligero, agarre algo fino, ese tacto que no convence del todo. Pero los joysticks responden bien, los gatillos tienen recorrido analógico de verdad y el cable es suficientemente largo para no estar pegado a la pantalla. Para un mando de esta franja de precio, eso ya es decir algo.
Lo enchufas al PC y Windows lo reconoce sin instalar nada. Compatible con X-input, así que la mayoría de juegos lo detectan como si fuera un mando de Xbox. En PS3 también funciona directo. Mira tú por dónde, sin dramas.
A quién le vale y a quién no
Perfectamente válido si buscas un segundo mando para partidas con amigos, un repuesto de emergencia o tu primer gamepad para probar si el tema te va. También para Android por cable, que no todo el mundo lo sabe.
Para sesiones largas de juegos exigentes o si tienes las manos grandes, se puede quedar corto. La función turbo está ahí pero es de esas que usas una vez por curiosidad y ya. Y la cruceta, siendo honesta, no es su punto fuerte.
El precio lo cambia todo
A menos de 11 euros no le puedes pedir lo que le pedirías a un mando de 50. Lo que sí puedes pedir es que funcione, que no se desconecte a mitad de partida y que dure una temporada. El KROM KEY cumple eso. Sin florituras, pero cumple.