Lo que más me sorprendió al abrirlo

Lo cogí en mano y pensé que estaba vacío. En serio. Pesa tan poco que el primer instante genera desconfianza, como si le faltara algo dentro. Pero no le falta nada: sensor HERO de 12.000 DPI, conexión Lightspeed a 1 ms, y una pila AA que Logitech promete que dura 250 horas. En mi caso llevo semanas sin cambiarla, y eso para un ratón inalámbrico gaming es bastante llamativo.

Para quién es y para quién no

Si juegas a shooters y quieres precisión sin cable a un precio que no duele, este G305 es una compra muy sólida. El sensor no tiene histeria, responde limpio. Lo he usado en sesiones largas y la mano no se cansa, precisamente por ese peso tan contenido.

Ahora bien, si tienes manos grandes o prefieres un ratón con cuerpo alto y mucho apoyo de palma, aquí puede quedarse corto. La forma es tirando a pequeña y el diseño es bastante básico, sin iluminación RGB ni florituras. Mira tú por dónde, eso para mí es una ventaja, pero sé que a otros les importa.

Otra reserva honesta: el clic izquierdo tiene algo de recorrido, no es de los más táctiles del mercado. No molesta en el día a día, pero si vienes de un ratón premium con switches de alta gama, lo vas a notar.

El precio lo cambia todo

A 30 euros, la conversación es otra. Hay ratones con peor sensor que cuestan el doble. Para un setup de entrada o como ratón secundario, el G305 tiene muy poco contra lo que competir a este precio.