Lo que importa antes de abrirlo
Primero lo primero: 250 ml es una cantidad generosa. No es uno de esos botecitos de 50 ml que se acaban antes de que te des cuenta. El formato ya suma puntos. De base acuosa y sin parabenos, lo que significa que es compatible con preservativos de látex y que no te va a irritar si tienes la piel sensible. Eso no es poca cosa.
La textura es lo que más me sorprendió. No es pegajosa, no deja esa película rara que tienen algunos lubricantes más baratos. Se siente ligera, se absorbe con el tiempo sin cortar el momento, y no mancha las sábanas. Fíjate que para mí ese último punto es más importante de lo que parece.
Una reserva honesta
La fragancia es suave, casi inexistente, pero está. Si eres de las personas muy sensibles a cualquier aditivo o prefieres algo completamente neutro al olfato, puede que notes algo. No es molesta, pero conviene saberlo.
También hay que decir que quizá necesitas reaplicar antes de lo que esperarías. Es lo habitual en los de base acuosa frente a los de silicona, así que nada que sorprenda a quien ya conoce el formato.
Para mí, a menos de 9 euros por un bote de 250 ml que funciona bien y no complica nada, la relación calidad-precio es difícil de discutir. Le va bien a cualquiera que busque algo sencillo, fiable y sin ingredientes raros. Si necesitas algo muy duradero o específico para uso con juguetes de silicona, busca en otra dirección.