Lo que te llevas por menos de ocho euros
Mira, el UNO no necesita presentación. Pero a veces uno se olvida de lo bien que funciona hasta que lo saca en una sobremesa larga y de repente son las doce de la noche y nadie se ha movido de la silla. Eso me pasó el verano pasado en casa de mi madre, con edades que iban de los ocho a los sesenta y tantos años. Sin drama, sin manual de diez páginas, sin piezas que perder.
La baraja trae 112 cartas. Las cartas de acción, los cambios de color, los +4 que generan discusiones familiares de manual... todo está. El acabado es el de siempre: cartón plastificado que aguanta bien el manoseo y algún que otro derrame de refresco si tienes suerte.
A quién le recomiendo esto y a quién no
Si buscas algo para llevar de viaje, para tener en casa con visitas de distintas edades, o para regalar sin complicarte la vida, este es tu juego. Por 7,84 euros es difícil encontrar una alternativa que funcione igual de bien con tanta gente distinta.
Ahora bien, si ya tienes una baraja en casa que no está destrozada, perfectamente puedes pasar. No hay nada nuevo aquí. Es el UNO de siempre, sin edición especial ni sorpresa.
La reserva honesta: las cartas no son de un material premium. Para uso intensivo con niños pequeños duran lo que duran. Pero a ese precio, tampoco voy a pedir milagros.