Lo que engancha desde el primer rato
Mortal Shell tiene una cosa que muy pocos soulslike consiguen: una atmósfera que se te pega. Recuerdo la primera vez que arranqué el original, pensé que era un Dark Souls de segunda mano y me quedé con cara de sorpresa cuando vi lo que hacía con el sistema de posesión de cuerpos. Este segundo entrega en PS5 parte de ahí, pero con más músculo técnico. La fluidez se nota. Ese input lag que en la primera parte podía sacarte de quicio aquí prácticamente desaparece.
La dirección de arte sigue siendo oscura y densa, casi opresiva. No es un juego bonito en el sentido convencional, es un juego con carácter. Los escenarios huelen a piedra húmeda y a peligro, si eso tiene sentido.
A quién se lo recomiendo y a quién no
Mira, si nunca has tocado un soulslike y buscas algo accesible, este no es tu sitio. La curva de aprendizaje es real y el juego no te da la mano. Pero si ya tienes esa paciencia entrenada y te apetece algo más íntimo y raro que el mainstream de Elden Ring, aquí hay algo genuino.
La reserva honesta que tengo es el precio. A 45,99 euros sin descuento, para un estudio independiente, es exigente. No digo que no lo valga, digo que esperar una pequeña bajada tampoco sería ninguna locura si no tienes prisa. Eso sí, el stock va rápido y ya lo hemos visto con el primero.