Lo que notas nada más sacarla del paquete

Pesa casi nada. En serio, la pones en la palma y parece que estás sujetando aire con tela. La primera vez que la usé fue en un viaje de fin de semana donde ya llevaba la mochila a reventar, y mira tú por dónde, ocupó el hueco que quedaba entre las zapatillas y listo. Eso ya es mucho decir.

El tacto es suave, no ese microfiber áspero de las marcas más baratas. Absorbe bien, no perfectamente como una toalla de algodón de toda la vida, pero para secarte después de la playa o de una clase de yoga cumple sin dramas.

A quién le vale y a quién no

Si viajas con maleta de cabina, haces senderismo o vas al gimnasio sin querer cargar con bulto, esta toalla tiene mucho sentido. Viene en ocho tamaños, así que puedes elegir la justa para lo que necesitas.

Ahora bien, si lo que buscas es el placer de envolverte en una toalla esponjosa después de la ducha en casa, esta no es tu opción. Es funcional, no mimosa. Esa diferencia importa.

El precio, que es lo que cierra el trato

A menos de 6 euros es difícil quejarse. Perfectamente podría costar el doble en cualquier tienda de artículos de viaje y nadie pestañearía. Lleva tiempo entre los más vendidos de Amazon España, y eso no suele pasar por casualidad. Mi reserva honesta: comprueba bien el tamaño antes de pedir, porque la XS es realmente pequeña.