Lo que noté desde el primer cepillado

La primera vez que lo usé pensé que iba a ser más ruido que otra cosa. Mira tú por dónde, a los tres días ya no quería volver al manual. El cabezal oscilante hace ese trabajo de limpieza en la línea de la encía que con el cepillo normal nunca terminas de hacer bien, al menos yo no. La sensación al terminar es de dientes más lisos. No es placebo, o bueno, puede serlo, pero funciona.

Perfectamente válido como primer eléctrico. No tiene mil modos ni temporizador sofisticado, pero sí hace lo esencial: girar a buena velocidad y aguantar la carga varios días sin enchufarlo.

La reserva honesta que te cuento

Viene con un solo cabezal. Para uso personal sin problema, pero si en casa sois dos y queréis compartir el mango, tenéis que comprar cabezales adicionales aparte. No es un drama, pero que no te pille de sorpresa.

El diseño en negro aguanta bien las marcas de agua del baño, fíjate, ese detalle de practicidad que nadie menciona y que a mí me importa bastante.

¿A quién le recomendaría este cepillo?

A quien quiera dar el salto al eléctrico sin gastarse 60 euros en el primer intento. Para mí es el punto de entrada más sensato del mercado ahora mismo. Si ya tienes un Oral-B de gama media y buscas algo mejor, este no es tu modelo. Pero si partes de cero o quieres uno de repuesto para el baño de visitas, a este precio tiene muy poco en contra.