Lo que te encuentras cuando los abres
La caja llega y lo primero que piensas es: pesan poco. Demasiado poco, quizá. Pero luego te los pones y eso que parecía mala señal resulta que es lo que hace que no te duela la cabeza después de dos horas de partida. Las orejeras son blanditas, de ese acolchado que no aprieta en las sienes. Para sesiones largas, fíjate, eso importa más de lo que crees.
El sonido es estéreo decente. No te va a dar una experiencia de sala de cine, pero los pasos se escuchan bien, la música del juego acompaña sin molestar. Para el precio, cumple.
El micrófono y el RGB: la parte más discutida
El micrófono rotatorio funciona. Tu voz llega clara al equipo, sin ese eco metálico que suele arruinar los cascos baratos. La luz RGB es lo que es: un adorno. Si juegas con poca luz queda resultón, pero tampoco te va a cambiar la vida.
Mi reserva honesta: el plástico se nota. No es frágil de forma alarmante, pero tampoco da sensación de que vaya a durar cinco años de uso intensivo. Si eres de los que se enfada con el mando, quizá no son para ti.
A quién le convienen
Perfectamente válidos para alguien que empieza, para un regalo a un chaval o para tener unos cascos de repuesto sin gastarse una pasta. Compatibles con PS4, PS5, Xbox, PC y Switch, así que ahí no hay problema. Si ya tienes unos cascos de 80 euros arriba, estos no te aportan nada nuevo.