Lo primero que piensas al ver 24 botes
Veinticuatro. El número entra bien por los ojos. Yo misma lo compré pensando en el cumpleaños de mi sobrina y, la verdad, cuando llegó la caja me sorprendió lo compacta que era. No es ningún cofre del tesoro, pero los botes son los de siempre: ese plástico con tapadera de colores que huele exactamente igual que en los noventa. Ese olor es casi una marca de fábrica.
El pack trae colores variados, algunos predecibles (rojo, azul, amarillo) y alguno que te alegra el día, como un verde lima bastante chulo. Para niños de 2 años en adelante, que es lo que pone la caja, funciona perfectamente. A esa edad no buscan hacer figuras complicadas, solo amasar, aplastar y mezclar colores hasta que todo se vuelve marrón.
La reserva honesta que nadie te cuenta
Aquí va lo que me parece importante decir: los botes son pequeños. No gigantes. Si tu hijo es de los que deja la tapa abierta tres minutos, la plastilina se reseca antes de lo que esperas. Eso no es un defecto del pack en sí, es Play-Doh de toda la vida, pero a 13,49 euros por 24 unidades el precio por bote sale bastante razonable si los cuidas.
Para un regalo de cumpleaños, para tener en casa como fondo de armario o para un aula con niños pequeños, este pack tiene mucho sentido. Si buscas botes grandes para un proyecto concreto, mejor mira otras opciones. Pero para lo que es, funciona.