La velocidad que promete es la que ves

Mira, con los SSD externos hay una regla no escrita: lo que pone en la caja y lo que mides tú en casa suelen tener poca relación. Con el SanDisk Extreme 1TB no. Fíjate, el fabricante habla de 1050 MB/s de lectura y en mis transferencias de archivos RAW de cámara me he quedado muy cerca. Eso no es lo habitual.

La primera vez que lo enchufé fue para volcar una tarjeta de 64 GB después de una sesión de fotos. Tardó lo que tardas en hacerte un café corto. Eso se agradece cuando tienes prisa.

El tema del IP65, que parece marketing pero no lo es

La clasificación IP65 significa resistencia al polvo y a salpicaduras de agua. No es sumergible, ojo. Pero si se te cae al charco de una fuente o lo llevas en la mochila con ropa mojada después de un día de lluvia, sobrevive. Lo sé porque a mí me pasó lo segundo. El disco siguió funcionando sin drama.

El tamaño es otro punto a favor: cabe en cualquier bolsillo de vaquero. Sin cables raros, sin alimentación externa.

A quién le recomiendo esto y a quién no

Si editas vídeo, haces fotografía o simplemente mueves proyectos grandes entre ordenadores, los 145 euros están justificados. La diferencia de velocidad respecto a un disco duro mecánico o un SSD barato se nota en el día a día, no solo en los benchmarks.

Si solo necesitas hacer copias de seguridad ocasionales de documentos o fotos familiares sin más, hay opciones más baratas que te hacen el trabajo igual de bien. Este disco es para quien de verdad lo va a exigir.