Lo que te encuentras nada más empezar

La primera hora de Sea of Stars es casi un cuadro. Los sprites tienen ese trabajo artesanal que se nota, los colores son saturados sin ser chillones, y la música de Yasunori Mitsuda aparece pronto para recordarte que esto va en serio. Me acuerdo de ponerlo un martes por la noche pensando que jugaría veinte minutos. Eran las dos de la madrugada cuando lo cerré.

El sistema de combate por turnos tiene un giro interesante: puedes interrumpir ataques enemigos si usas el tipo correcto de daño en el momento justo. No es complicado, pero te mantiene atento. Nada de pulsar A en automático.

Donde el juego flaquea un poco

La historia tarda en arrancar. Los personajes principales son simpáticos pero les falta arista, y hay tramos en el mapa mundo donde la sensación de ritmo baja bastante. Si buscas la profundidad narrativa de un Chrono Trigger o un Final Fantasy VI, esto no llega ahí. Se queda en homenaje cariñoso, no en sucesor.

También aviso: la dificultad es bastante amable. Si quieres un reto real, tendrás que buscar los modos opcionales.

A quién le merece la pena

Para mí, esto es un sí claro si tienes Switch y te gustan los RPG de la vieja escuela sin que te importe la profundidad extrema. Es un juego precioso, bien construido, con una banda sonora que se queda. A 19,99€ hay muy poco que reprocharle. Si eres purista exigente con el género, igual prefieres esperar una rebaja mayor.