Lo que notas nada más tenerla en la mano
El peso. No pesa casi nada para ser de acero inoxidable, y eso se agradece cuando ya llevas el bolso cargado. La acabé usando en el gimnasio casi sin pensarlo, porque entra bien en el portabidón de la bicicleta estática y la pajita hace que beber sin parar ni levantarte la vista del móvil sea más cómodo de lo que parece.
La primera vez que la metí en el lavavajillas pensé que lo del acero inoxidable era marketing de catálogo. Mira tú por dónde, salió perfecta. Sin olor, sin manchas, sin ese sabor raro que tienen algunas botellas de plástico barato pasadas por el calor.
Donde flojea un poco
La tapa con pajita cierra bien, pero hay que asegurarse de que el mecanismo hace clic de verdad. Una vez no lo hice y el fondo de la mochila agradeció mucho menos la experiencia que yo. No es un fallo grave, es cuestión de coger el hábito, pero conviene saberlo.
La funda de silicona que trae ayuda a que no resbale sobre la mesa y protege bastante si se te cae. Para la oficina o la mesilla de noche es perfecta. Para el deporte de alta intensidad donde necesitas hidratación muy rápida, quizás te resulta más cómoda una boca ancha sin pajita.
A quién le recomiendo esta botella
A quien busca algo diario que no suelte plástico ni olores raros, aguante el lavavajillas y no se deje olvidado en un cajón porque resulta incómoda. A 16 euros con tapa pajita, tapa asa y funda incluidas, la relación calidad-precio es bastante difícil de rebatir.