Lo primero que notas al abrirla

La caja llega con dos tapas: una con pajita y otra con boquilla directa. Fíjate que eso no es tan habitual a este precio. Mi sobrina usa la de pajita para el cole y yo me quedo con la boquilla para el gimnasio. Sin pelearnos por cuál toca hoy.

El acero inoxidable se nota en la mano. No es de esas botellas que suenan a hueco cuando las golpeas sin querer contra el escritorio. Pesa lo suyo, con personalidad.

Frío y calor: lo que importa

El té que metí a las ocho de la mañana seguía caliente a mediodía. No ardiendo, pero caliente. El agua fría aguanta bien en verano si no la dejas al sol directo, que eso ya es pedir demasiado a cualquier termo.

Lo que sí diría con honestidad: la tapa de pajita hay que limpiarla con cuidado porque los recovecos acumulan humedad. Nada raro, pasa con casi todas, pero conviene saberlo antes.

Para quién tiene sentido

Para niños, para mochila de senderismo ligero, para la mesa de trabajo. Si buscas algo para uso diario sin gastarte veinte euros, aquí lo tienes. Si necesitas una botella de un litro largo para rutas de montaña intensas, quizá te quedes corta con los 950 ml y quieras algo más robusto.

A 14,86 euros con dos tapas incluidas, la relación es buena. No extraordinaria, buena. Y eso, perfectamente, ya es suficiente.