Lo que me sorprendió desde el primer día

La primera vez que la llené de agua fría y la metí en la mochila, esperaba lo de siempre: condensación por fuera, agua tibia a las dos horas. Pues no. Llegué a casa después de una mañana larga y seguía fría. No helada de nevera, pero fría de verdad. Para una botella a este precio, eso ya es mucho decir.

El tamaño de 750ml es el que más uso. Cabe justa en el portavasos de la bici y en el bolsillo lateral de cualquier mochila escolar normal. Fíjate que ese detalle parece tonto, pero con otras botellas he tenido que ir con ella en la mano todo el camino.

A quién le viene bien y a quién no

Para niños de primaria, para llevar al trabajo o para una ruta de senderismo sin pretensiones, cumple perfectamente. El acero inoxidable no deja sabor, la boca estándar facilita limpiarla bien con un cepillo, y sin BPA es una tranquilidad que se agradece.

Ahora, si buscas algo para deporte intenso con una mano, la boca estándar no es lo más cómodo para beber corriendo. Ahí le falta una tapa sport. Y el diseño es bastante sencillo, sin más.

Para mí, el punto fuerte real es la relación entre lo que cuesta y lo que dura. No he encontrado ningún problema de sellado ni de óxido después de varios meses. Eso, con el uso que le damos en casa, ya la pone por delante de muchas otras que he probado.