Lo que notas nada más abrirlos
Son blandos. De verdad blandos, no ese plástico duro que te deja el oído dolorido después de media hora en el carril. La silicona cede bien y se adapta sin que tengas que hacer fuerza. El primer día en la piscina me sorprendió que no los notara demasiado, que para mí es la mejor señal.
Están sellando el agua con eficacia. No al cien por cien en un tumble turn brusco, ojo, pero para nadar a ritmo tranquilo o darte una ducha larga sin que el agua te entre hasta el cerebelo, cumplen perfectamente.
A quién le van bien y a quién no
Si nadas competición o haces mucho volteo, igual necesitas algo más específico con aleta o con mayor agarre. Pero si eres de los que van tres veces por semana a su carril y lo que quieren es proteger el oído de infecciones o simplemente del agua fría, aquí tienes tres pares por lo que cuesta un café con tostada.
La reserva honesta: el tamaño es único. Para orejas muy pequeñas puede que queden algo justos, y para orejas grandes podría no haber suficiente compresión. Es el riesgo de cualquier talla única.
El argumento del precio
Siete euros y pico por tres pares reutilizables. Mira tú por dónde, si pierdes uno en el vestuario todavía te quedan dos de repuesto. Para natación recreativa o para tener siempre uno en la bolsa de la piscina, la relación precio-uso es difícil de rebatir.