Lo que hace, sin rodeos

Estos apósitos de silicona actúan ejerciendo presión suave y manteniendo la zona hidratada. Nada de magia: el mecanismo es conocido en dermatología desde hace años. La silicona ayuda a aplanar y aclarar cicatrices hipertróficas y queloides, esas que quedan abultadas y enrojecidas después de una cirugía, quemadura o corte profundo. El parche de 5x7,5 cm cubre bien una cicatriz mediana, aunque si tienes una más larga tendrás que comprar varias cajas o buscar el formato tira.

Mi experiencia con la cicatriz de rodilla

Me lo recomendó la fisio casi de pasada, sin demasiado entusiasmo. Lo pegué por las noches porque de día me molestaba bajo la ropa. La textura es suave, no tira ni irrita, y se puede reutilizar varios días si lo lavas bien con agua y jabón neutro. Al principio apenas noté nada. Hacia la cuarta semana la cicatriz empezó a perder ese tono rojo intenso. Perfectamente, no desapareció, eso no lo hace ningún apósito. Pero sí mejoró bastante.

La reserva honesta que tengo es el precio por unidad. Cinco apósitos a casi 28 euros exige que los cuides bien para que duren. Si los pierdes o se llenan de pelusa antes de tiempo, la relación calidad-precio se resiente.

A quién le recomiendo esto

A quien tiene una cicatriz reciente (menos de dos años) que quiere mejorar sin meterse en tratamientos láser ni cremas con resultados dudosos. No es para arrugas ni estrías, ojo. Y si tu cicatriz es muy antigua o muy extensa, consulta antes con un dermatólogo porque estos parches no hacen milagros.